Gogoratzen nauzuenetan

Como el viento

Idazlea/Escritora: Olga Alicia Defferrari Seillant

Ilustratzailea/Ilustradora: Lorena Martínez Oronoz

Lo que le hizo tomar la decisión de no volver era obvio. ¿Cómo regresar sin tener que desviar la mirada, apurar el paso, perderse cuanto antes en las sombras? ¿Cómo caminar por las calles que la vieron crecer sin un pellizco de vergüenza, casi de culpabilidad? Se secó la lágrima que brotaba contra su empeño y aceleró la marcha para llegar a horario a la estación. Atrás quedaban más que los años de la infancia y la inocencia perdida, más que los sueños de doncella y la realidad perversa. Quedaba él. Con su estampa engañosa y sus modales, su honorabilidad disfrazada y sus maneras, su cariño paternal envilecido. Por eso resolverlo no le llevó más que segundos, tan trascendentales como lo acontecido, tan intensos como marcas de hierro incandescente, tan imborrables como los cardenales de su entrepierna, como la llaga eterna de su alma. El silbato del tren la estremeció. Y entonces corrió. Como corre el viento sin fronteras, intentando ganarle a las distancias y a los tiempos, a los temores y a la hipocresía. Huyendo del ayer y de los miedos, del dolor y del oprobio, de la noche acechante. Sintió desvanecerse las miradas y encenderse las sombras y gritó. El nombre del culpable y más fuerte aún, los pecados callados y la verdad oculta; gritó a los cuatro vientos su calvario y asumió su inocencia, caminó por las calles que la vieron nacer sin un pellizco de vergüenza y despidió el tren que se perdió a los lejos, tras el húmedo velo de las lágrimas, que le libaron a victoria.